Migración SEO: ¿cómo realizarla sin perder posicionamiento?

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Cualquier cambio de URLs en un sitio web tiene un impacto en los resultados de búsqueda de Google. Por eso, es importante realizar un trabajo previo que nos permita detectar posibles problemas en el proceso que puedan derivar en una pérdida del posicionamiento de la web.

¿Qué es la migración un sitio web?

Se entiende como migración web al proceso de trasladar un sitio web de un entorno a otro. Esto puede implicar transferir todo el sitio a un nuevo dominio, cambiar la plataforma o el sistema de gestión de contenidos del sitio, o incluso simplemente trasladar el alojamiento del sitio. El objetivo suele ser mejorar el rendimiento del sitio, actualizar su tecnología o alinearlo mejor con los objetivos de la empresa.

Desde una perspectiva SEO, el proceso debe tratarse con sumo cuidado, especialmente si se van a producir cambios en las URLs o en el diseño del sitio web. El trabajo consiste en traspasar las señales de autoridad desde el sitio antiguo hacia el nuevo, al mismo tiempo que las nuevas URLs se indexan y ocupan las posiciones de las antiguas.

El objetivo final en una migración SEO es reducir el impacto negativo del cambio en las páginas de resultados de los buscadores, logrando que no se pierda la visibilidad y el tráfico adquirido a través de esta fuente de tráfico. En algunos casos, estos cambios se realizan con el objetivo de aumentar la visibilidad del sitio web, por ejemplo trasladando los contenidos a un dominio con mayor autoridad, por lo que no siempre se busca reducir el impacto negativo.

Tipos de migración web

Podemos encontrarnos con migraciones de diferentes tipos y, cada uno de ellos, presenta diferentes retos y problemáticas. Las más comunes son:

  • Cambio de URLs: este tipo de migración implica cambiar las rutas de las URLs del sitio web. Entre los motivos para realizar este cambio encontramos acortar las URLs para hacerlas más legibles, corregir URLs incorrectas o eliminar el año del slug de la URL.
  • Cambio de la arquitectura de la web: un cambio de arquitectura puede implicar que determinadas URLs importantes para el SEO pierdan relevancia dentro de la web y el robot de Google no pueda encontrarlas con tanta facilidad.
  • Cambio de URLs de HTTP a HTTPS: aunque puede parecer un simple cambio con el que servir el sitio web a través de una conexión segura, debes tener en cuenta que todas las URLs van a cambiar.
  • Rediseño de la web: estos suelen implicar un cambio en los contenidos de la web, por lo que es necesario controlar que se va a añadir, modificar o eliminar para poder planificar la estrategia a seguir en todos los casos.
  • Cambio a un nuevo CMS: además de asegurarte de que todo el contenido se migra correctamente, tendrás que comprobar que, en caso de haber un cambio de tecnología, Googlebot no tiene ningún problema para rastrear la nueva web.
  • Cambio del nombre de dominio: al igual que sucede con el cambio a la versión segura, todas las URLs del sitio van a cambiar, por lo que es necesario asegurarse de que todo se modifica correctamente para traspasar todas las señales al nuevo dominio.
  • Fusión de webs: encontramos este tipo de migración cuando se pretende juntar dos webs en una sola. Esto puede darse en diferentes casos, como cuando una empresa es adquirida por otra o cuando se pretende pasar de una estrategia multidominio a una de dominio único.
  • Cambio de proveedor de alojamiento: este tipo de migración web implica trasladar el alojamiento del sitio de un proveedor a otro.

¿Por qué es necesario tener en cuenta el SEO antes de una migración web?

Al llevar a cabo una migración web, especialmente si implica el cambio de URLs, es necesario contar con una estrategia SEO que nos permita traspasar la autoridad desde la web anterior hacia la nueva. Al cambiar las URLs, Google no es capaz de emparejar las antiguas con las nuevas, por lo que, si no se tiene en cuenta el SEO en la migración, la nueva web empezará de cero en los buscadores, ya que las señales antiguas de autoridad se estarán perdiendo.

Llevando a cabo una migración SEO se pretende evitar una pérdida de tráfico orgánico al producirse la disminución de la visibilidad orgánica provocada por la pérdida de palabras clave posicionadas en los buscadores que traían nuevos usuarios hacia el sitio web.

Es importante tener en cuenta que, incluso contando con una estrategia SEO para la migración, no existe ninguna garantía de que el posicionamiento volverá al mismo nivel tras completar el proceso. No obstante, es posible reducir la posibilidad de que se produzcan efectos negativos en la visibilidad del sitio web si se planifica la migración cuidadosamente.

Fases de una migración SEO

Aunque cada migración puede contar con diferentes particularidades y los procesos pueden variar en función de la participación del resto de equipos implicados, una migración SEO puede dividirse en las siguientes fases:

1. Planificación previa a la migración

Antes de comenzar a ejecutar los cambios de la migración es fundamental realizar una auditoría y un análisis iniciales del sitio web existente. Esto implica analizar el rendimiento SEO actual, identificar las palabras clave de alto impacto y evaluar la calidad de los enlaces externos. Con estos conocimientos, se pueden definir claramente los objetivos de la migración. Estos objetivos nos ayudarán a la hora de establecer una estrategia y también a evaluar el impacto tras realizar la migración.

La fase previa a la migración también es el momento oportuno para realizar una revisión exhaustiva del contenido existente. Es una oportunidad para identificar contenidos obsoletos o redundantes, optimizar las metaetiquetas y los atributos alt, elaborar estrategias para mejorar el contenido o planificar un cambio de arquitectura web.

Esta primera fase sienta las bases para una migración satisfactoria, establece los objetivos e identifica todos los puntos a trabajar antes de llevar a cabo la migración, incluyendo aquellos esenciales con los que se busca maximizar el impacto positivo en el SEO.

2. Mapeo de URLs y redirecciones

El mapeo de URLs es uno de los puntos claves de cualquier migración SEO. En esta fase del proceso se lleva a cabo la asignación de las antiguas URL a sus nuevas equivalentes. Con esta asignación se pretende guiar a los motores de búsqueda a través de las complejidades de la migración, indicando claramente cuales son las nuevas URLs del sitio web.

A medida que se desarrolla la migración, la atención al detalle en el proceso de mapeo es primordial. No se trata sólo de conservar la estructura de URL existente, sino también de optimizarla para el nuevo entorno. Esto implica decisiones estratégicas para mejorar el valor SEO general del sitio.

Tras el mapeo de las URLs, llega el momento de implementar las redirecciones 301, las cuales indican tanto a los usuarios como a los motores de búsqueda que la URL ha cambiado de forma permanente y que la nueva es la que se debe tener en cuenta.

Un correcto mapeo y redireccionamiento de las URLs nos deja un paso más cerca de completar la migración con éxito, ya que conseguiremos preservar el valor ganado por las antiguas URLs y será transferido sin problemas al nuevo entorno.

3. Migración de los contenidos

Una vez establecida la hoja de ruta y redirigidas las URLs, la atención se centra en la fase de migración de contenidos. Esto implica no solo copiar y pegar los contenidos, sino asegurarse de que los metadatos, las etiquetas alt y otros elementos SEO son trasladados correctamente.

El reto consiste en mantener la coherencia y la relevancia al tiempo que se adapta a las particularidades de la nueva plataforma o CMS. A medida que se migra el contenido, los enlaces internos deben actualizarse para llevar sin problemas a los usuarios con las nuevas URL, evitando mantener enlaces antiguos con redirecciones 301 o errores 404.

Al mismo tiempo, esta fase ofrece la oportunidad de optimizar los contenidos identificados en la fase de análisis. El contenido antiguo puede ser mejorado, garantizando que satisface la intención de búsqueda del público al que va dirigido.

Una migración de contenidos ejecutada correctamente no sólo preserva el posicionamiento actual del sitio web, sino que puede ayudar a mejorarlo, aumentando la visibilidad en las páginas de resultados y obteniendo nuevas palabras clave.

4. Cambios de SEO técnico

Los fundamentos técnicos de un sitio web desempeñan un papel crucial en su visibilidad en los motores de búsqueda, por lo que la fase de SEO técnico es fundamental en una migración. Entre las tareas que se deben llevar a cabo encontramos la actualización del mapa del sitio XML con las nuevas URLs (también es recomendable mantener el antiguo durante un tiempo para que los motores de búsqueda sigan las URLs antiguas y encuentren las redirecciones 301) y la revisión del archivo robots.txt y las metaetiquetas para asegurarse de que el rastreo de las nuevas páginas está permitido.

Más allá de los ajustes técnicos, es esencial realizar pruebas exhaustivas durante esta fase. Desde pruebas de rastreo e indexación con herramientas como Google Search Console hasta pruebas de rendimiento para comprobar la velocidad del sitio y la experiencia del usuario.

Además, especialmente en caso de cambiar la tecnología utilizada, es importante comprobar que los robots de Google pueden acceder al contenido y rastrearlo sin problema. Si, por ejemplo, en la nueva web tiene un fuerte peso el código JavaScript o si se trata de una SPA, será necesario asegurarse de que los motores de búsqueda pueden acceder a todo el contenido.

La fase de SEO técnico es esencial en la migración, ya que garantiza que el sitio web no solo sea visible, sino que también funcione de forma óptima a los ojos de los motores de búsqueda y los usuarios.

5. Pruebas previas a la migración

Justo antes de llevar a cabo la migración, es importante realizar numerosas pruebas que nos permitan asegurarnos de que todo funciona de la forma esperada y de que no habrá sorpresas durante el cambio definitivo.

Las pruebas de rastreo e indexación nos permiten identificar cualquier problema persistente de rastreo o indexación. Con la realización de estas pruebas nos aseguramos de que los motores de búsqueda puedan navegar sin problemas por la nueva estructura y reconocer el contenido actualizado.

Paralelamente, las pruebas de rendimiento ocupan un lugar central, evaluando la velocidad del sitio web, la capacidad de respuesta y la experiencia general del usuario. Gracias a estas pruebas podemos identificar y rectificar cualquier fallo antes de que la migración se ponga en marcha, garantizando que el nuevo sitio web cuenta con un rendimiento impecable.

Por último, es importante probar todas las redirecciones establecidas en la fase 2 de la migración. Para ello, se prueban todas las URLs antiguas y se comprueba que devuelven el código de respuesta esperado, un 404 si la URL ya no va a estar disponible en la nueva web o un 301 hacia la nueva URL correcta si el contenido se va a mantener.

6. Lanzamiento y monitorización de la migración

Una vez completadas todas las pruebas con resultados positivos, llega el momento de lanzar los cambios en la versión de producción. A partir de este momento, comienza la fase de monitorización.

Con la supervisión posterior al lanzamiento, el objetivo es asegurarse de que todo funciona correctamente y comprobar que todos los cambios se han realizado satisfactoriamente. Vigilar los KPI o indicadores clave de rendimiento, como el tráfico orgánico o la actividad de los usuarios en el sitio, proporciona información en tiempo real sobre el impacto de la migración.

En esta fase, la clave es actuar con rapidez. Si surge algún problema, solucionarlo rápidamente minimiza el impacto potencial en el SEO. Las comprobaciones periódicas con herramientas de análisis, como Screaming Frog o Google Search Console, y otros mecanismos de supervisión permiten realizar ajustes proactivos, garantizando que el sitio web funcione correctamente en todo momento.

7. Evaluación y comunicación de los resultados

Para evaluar el éxito de la migración, es necesario volver a la primera fase del proceso, en la que establecimos los objetivos de la migración. En este punto, podremos evaluar si estos se han cumplido y también analizaremos el impacto que ha tenido la migración en el posicionamiento en los buscadores.

En este punto, también es interesante pensar en los backlinks. Una vez migrada la web con éxito, podemos empezar a contactar con aquellos sitios web externos que enlazan con nuestro contenido para informarles de los cambios y pedirles que actualicen sus enlaces con la URL nueva. Este enfoque proactivo no sólo mantiene relaciones positivas, sino que también permite mantener el impacto positivo del perfil de enlaces del sitio web.

Finalmente, llega el momento de informar a las partes interesadas sobre los cambios realizados y los resultados obtenidos con los mismos. En caso de ser necesario, también es posible informar a los usuarios sobre los cambios efectuados en el sitio web y las posibles implicaciones que esto puede tener para ellos.

Como puedes ver, las migraciones SEO pueden ser realmente complicadas y es necesario tener una gran cantidad de factores en cuenta. Para que la migración de tu sitio web sea un éxito, necesitas un plan sólido ejecutado con precisión para evitar errores que impacten negativamente en su posicionamiento. Por último, en este artículo de la documentación de Google puedes encontrar más información sobre casos y problemáticas concretas relacionadas con la migración de sitios web.


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Raúl Revuelta

Sobre mí

Raúl Revuelta

Consultor de marketing digital apasionado por el SEO, CRO y la analítica digital. En mi blog comparto información sobre estos tres temas y otras cosas curiosas relacionadas con el marketing digital. También puedes encontrarme en LinkedIn y Twitter.

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